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1.3 Desarrollando una Personalidad Madura

En las últimas semanas vimos algunas diferencias entre una personalidad madura e inmadura. Ahora nos enfocamos en como llegar a desarrollar una personalidad madura. Según Thomas Härry, hay dos aspectos muy importantes: (1) nuestra infancia / adolescencia y (2) nuestra fe.



Desarrollo en nuestra infancia y adolescencia


Härry explica que "el ser y el actuar de cada persona, es el brazo extendido de su niñez, que alcanza hasta su realidad presente." En otras palabras, todo lo que vimos, vivimos y aprendimos desde que éramos niños, jugó un papel importante en nuestro desarrollo y nos convirtió en quienes somos actualmente.


Para cambiar nuestras maneras de pensar y actuar - para madurar - es necesario entender el "porqué" de nuestro actual pensamiento y comportamiento. Muchas veces un comportamiento inmaduro es solo la punta del iceberg - un síntoma. Si analizamos nuestra vida de forma más profunda, encontramos experiencias, convicciones, creencias, etc. que nos llevan a pensar, reaccionar o actuar de cierta manera.


En este sentido, un acompañamiento profesional por algún consejero o psicoterapeuta puede ser de mucha utilidad.



Dios obrando en nosotros


De acuerdo al apóstol Pablo, Dios está obrando en nuestras vidas y conforme le permitimos y nos volvemos partícipes en su obra, el a través de su Espíritu Santo va transformando nuestras vidas y produciendo frutos - madurez (Filipenses 1:6; Colosenses 1:9-11; Gálatas 5:22-23).


Esto nos lleva a preguntarnos, ¿cómo me vuelvo partícipe en la obra de Dios? No se trata de religión - ir a la iglesia, leer la Biblia y orar. Aunque estas son cosas positivas y necesarias, en sí no producen cambios en nosotros. Se trata mucho más de entregar nuestras vidas a Dios, de abrir nuestras manos y recibir lo que Dios nos quiere dar. Härry lo explica así:


  • "Cuando Dios nos toma de la mano, nos guía hacía una madurez holística. Una madurez que abarca nuestro pensar, actuar, sentir y creer. Si solo nos volvemos piadosos, pero permanecemos en nuestros mismos patrones inmaduros, sufrimos de una malformación en nuestra fe."

  • "Para mi la fe no es un juego de campo, separado del resto de mi vida, donde sigo algunas exigencias religiosas, sino una fuerza vital y central en mi vida, que atraviesa todo mi ser y hacer."

En la mayoría de los casos, no se trata de una transformación espontánea, sino de un proceso. Un camino de la vida que nos lleva a través de cimas y valles según vamos avanzando. Conforme abrimos nuestras vidas a Dios, el va transformando nuestras prioridades y maneras de pensar y como resultado también nuestro actuar. Incluso cuando nuestra infancia o adolescencia dejó sus marcas en nuestra vida, El nos puede transformar.



Conclusión


Härry sugiere tres simples pasos que nos pueden ayudar:


  1. Orar por una comprensión sanadora: Dios nos puede revelar las áreas en las que necesitamos madurar.

  2. Enfocarnos en lo nuevo: para cada comportamiento inmaduro, existe una alternativa sana; saber cuál es y pensar en ella nos puede ayudar.

  3. Dejar que nos acompañen: tener un amigo de confianza, algún mentor, consejero o psicoterapeuta que nos acompaña en este proceso, nos puede ayudar y animar.


Estos comentarios son un resumen de la primera parte del libro de "Die Kunst des reifen Handelns" escrito por Thomas Härry. Foto: Helena Lopez.





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