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1.9 Ser Independiente o Interdependiente

¿Cómo podemos estar cerca de otras personas, pero al mismo tiempo independiente? ¿Cómo podemos formar parte de una familia, una amistad, un equipo de trabajo, una organización, pero al mismo tiempo permanecer libre como persona y tener nuestra propia opinión?


Ser una persona libre con su propia opinión no significa que ya no necesito a los demás o que ya puedo hacer todo por mí mismo. Lo que significa es que mis decisiones no son afectadas por la presión de otras personas, sino que en ese sentido soy independiente - capaz de hacer mi propio análisis, formar mis propias conclusiones y tomar mis propias decisiones.


Thomar Härry ofrece los siguientes pensamientos al respecto:


  1. Ser una persona independiente, es más difícil que simplemente adaptarse a los demás. Desde nuestra niñez tenemos el deseo de pertenecer y de ser aceptados. Por ello los hijos muchas veces pensarán y actuarán en una forma similar a la de sus padres. Esto nos sigue conforme crecemos y maduramos, y puede ser parte de nuestras amistades, relaciones laborales, etc. Aún así, es necesario que cada persona aprenda a vivir de manera independiente de las otras personas.

  2. Ser una persona independiente, no significa evitar la cercanía. Cuando una persona busca su independencia, hay veces que se va hasta el otro extremo donde ahora incluso va en contra de las personas, de quien busca independizarse. Esto lo vemos en muchos hijos que llegan a su pubertad y terminan en una etapa de rebeldía contra sus padres y otras autoridades. Hay personas que permanecen en esta etapa e incluso cortan sus lazos hacia dichas personas. Donde una relación es cortada de manera abrupta y absoluta, muchas veces incluso puede mostrar que sigue habiendo una conexión emocional muy fuerte hacia la persona que se busca evitar, y que en realidad no ha habido una independencia sana. En cambio, donde dicha independencia sana ocurre, es posible seguir en una relación sana y equitativa con tal persona.

  3. Madurez significa orientarse en ambos polos: soy independiente, pero al mismo tiempo fomento las buenas relaciones. Podemos pertenecer a un grupo y al mismo tiempo permanecer libre. Podemos pensar por nosotros mismos y actuar con responsabilidad. Al mismo tiempo podemos preocuparnos por los demás, sin perdernos, adaptarnos o dejar que nos manipulen.

  4. No se trata de siempre lograrlo, sino de practicarlo. Esto no es una cuestión donde a partir de un día lo dominamos al 100%, sino un proceso donde lo practicamos, en el cual nos damos gracia al fracasar, y donde seguimos practicando.


Vale la pena preguntarnos:

  • ¿Cuánta importancia le doy al reconocimiento, la aceptación y el amor de otras personas hacía mi? ¿Hasta qué punto estoy dispuesto a cambiar mis valores y comportamiento - de vivir de acuerdo a las expectativas de los demás - con tal de recibir ese reconocimiento y esa aceptación que anhelo?

  • ¿Cuáles cosas son realmente importantes para mi? ¿Cuáles son mis valores? ¿Cuáles son mis metas? ¿Cuáles son mis convicciones? Aprendamos a actuar de acuerdo a ellos, aunque otras personas no siempre estén de acuerdo.


Invirtamos menos tiempo y energía en lo que otros dicen, piensan y hacen. Mantengamos el enfoque en nuestras propias responsabilidades, en nuestro camino y en las metas que queremos perseguir para la honra de Dios. Procuremos que nuestra identidad y nuestra autoestima dependan menos de lo que nuestras amigos, colegas y colaboradores vean. Anclemos nuestra autoestima mas y mas en los pensamientos de Dios hacia nosotros.


Estos comentarios son un resumen del capítulo 10 del libro de "Die Kunst des reifen Handelns" escrito por Thomas Härry. Foto: Fauxels

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