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10.10 Los Pararrayos

Tim Elmore describe como su ciudad fue azotada por una fuerte tormenta eléctrica. Dice que fue como en las películas. Los rayos iluminaron el cielo y los truenos estallaron; algunos árboles se cayeron, algunos techos se rompieron y la ciudad se quedó sin electricidad por varios días. Se llevó más de una semana en limpiar a la ciudad y tener todo funcionando nuevamente. Todos vieron la enorme potencia de un desastre natural, específicamente los efectos dañinos de los rayos.


Después de la tormenta, algunos empresarios instalaron pararrayos en sus negocios. Para quienes no los conocen, los pararrayos son tiras o postes de metal, generalmente hechos de cobre, que se usan para proteger a edificios o estructuras de fuertes rayos. Un cable conecta al pararrayos al suelo, donde la electricidad queda descargada de una manera segura. Se instalan en las partes altas de los techos, donde atraen los rayos y protegen el edificio. Se usan especialmente en edificios altos y aislados, ya que los rayos tienden a pegar en las partes más elevadas.


Los pararrayos son imágenes de otra verdad de liderazgo, ya que los líderes operan como pararrayos. Naturalmente atraen luz y calor de los demás. Lo más probable es que serán criticados cuando algo sale mal, culpados cuando algo no se ha arreglado y honrados cuando las cosas salen bien. Cuando llega una tormenta, ellos reciben la luz y el calor por el equipo. Tanto las ventajas como el precio del liderazgo, son el reconocimiento. Por un lado la gente te admira, por otro lado te critica. La gente desahoga su enojo con los líderes. Si diriges a otras personas, serás criticado y atacado. El chiste es estar preparado. El ex-presidente de los Estados Unidos de América, Harry Truman una vez dijo así: si no puedes aguantar al calor, deberías de quedarte fuera de la cocina. El secreto está en tener maneras positivas para descargar ese calor. Se dice que cuando el ex-presidente Abraham Lincoln se enojaba con alguien, les escribía una carta con toda su ira y su enojo. Luego la guardaba hasta que se tranquilizaba. Inevitablemente, nunca las enviaba. Tenía un cajón lleno de cartas enojadas que nunca envió.


El autor Tim Elmore ofrece las siguientes sugerencias prácticas para lidiar con las críticas y ser un buen pararrayos:

  1. Entiende la diferencia entre la crítica constructiva y destructiva. ¿Quieren ayudarte o lastimarte?

  2. Reconoce que la gente actúa de acuerdo a lo que sienten en su interior. Puede ser que ni se trate de ti. Gente herida, tiende a herir a otros.

  3. Recuerda que a la gente buena también se le critica. Incluso los mejores líderes en la historia - incluyendo Jesús - han sido criticados.

  4. No fijes tu mirada exclusivamente en las personas críticas, sino en la multitud. No permitas que la minoría domine. Pregúntate si otros sienten lo mismo o si es una crítica aislada.

  5. Come el pescado pero desecha los huesos. Digiere la crítica y actúa en las cosas que son correctas. Mejora donde puedas. Desecha el resto.

  6. Actúa, pero no reacciones - no te pongas a la defensiva. No permitas que las emociones de los demás rijan las tuyas. Agradéceles por sus observaciones.

  7. Busca el consejo sabio de otras personas. Consulta con otros líderes para analizar si hay granos de verdad en las críticas.

  8. Concéntrate en tu misión; cambia tus errores. Muchos líderes se quedan tan agotados que hacen lo opuesto - se enfocan en las críticas y se olvidan de su misión.


Capítulo doce, del libro "Habitudes: Images that form Leadership Habits and Attitudes #2" por el Dr. Tim Elmore. Foto: Bhargava Marripati

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