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10.3 Damas Españolas y Ajedrez

Entre los juegos de estrategia, hay dos que la gran mayoría conoce muy bien: damas españolas y ajedrez. Aunque los dos se juegan en el mismo tablero, los juegos en si son muy diferentes. Esta diferencia radica especialmente en las piezas. Para ganar en el ajedrez, primero hay que aprender como es que se mueve cada pieza: desde los peones, las torres y los caballeros, hasta la reina y el rey. Una vez que se entiende los movimientos de cada pieza, se puede planear una estrategia para ganar el juego. Bobby Fischer, uno de los mejores jugadores de ajedrez dijo así: “ganar en este juego implica saber como aprovechar las fortalezas de cada pieza y encontrar los momentos oportunos para usarlas.”


Esta es una excelente ilustración de un buen liderazgo. Los buenos líderes entienden que no se puede obtener lo mejor de las personas cuando se les trata a todos igual y se espera los mismos resultados de cada uno. En otras palabras, cuando se les trata como productos genéricos que obtenemos en la tienda. Así como con el ajedrez, los buenos líderes descubren las cualidades que son únicas de cada persona y saben aprovecharlas. Marcus Buckingham explica que cada empleado es diferente – tanto en su manera de pensar como en su manera de establecer amistades, de aprender, de prepararse, de motivarse, etc. Aclara que la mejor manera de conectar con la gente, es identificando lo particular de cada uno y encontrando la manera de incorporarlo en el plan de acción. El manejo de personas no se trata de control, sino de conectar y soltar. No se trata de tu poder, sino de empoderar a los demás. Y la mejor manera de empoderar a otros, es a través de sus fortalezas.


Tim Elmore cuenta la historia de Michael Abrashoff, quién servía como oficial ejecutivo en el buque de guerra USS Shiloh. Era un trabajo temido, porque aparte de ser segundo en comando, implicaba hacerse cargo del papeleo burocrático de 440 marineros. Su asistente administrativo era un señor que solo había sido promovido a dicho cargo por haber estado más tiempo que cualquier otra persona. Podía teclear muy a menudo, no sabía como escribir bien y todo lo que hacía lo hacía bastante lento. Un día, este asistente fue de vacaciones y Michael no supo como lidiar con todo. Como nadie quería el trabajo, decidió tomar un marinero novato llamado David. Este había sido transferido por no encajar en ningún otro lugar y por ser tachado de insubordinado. Obviamente Michael esperaba muy poco de el. Sin embargo, al poco tiempo los papeles se fueron organizando, las palabras estaban siendo escritas correctamente y por primera vez los enunciados tenían sujetos y verbos. Un día Michael le preguntó a David, porque lo habían transferido por insubordinado. Explicó que su supervisor lo había odiado. Después de un mes de ocupar el puesto, había empezado a sugerir maneras de mejorar el trabajo y hacerlo mas eficiente, pero al supervisor no le había parecido. Eventualmente David se había rendido, cuando en realidad solo estaba demostrando sus fortalezas y el supervisor no supo como manejarlo. Solo sabía como jugar al juego de damas españolas– no el de ajedrez. Lógicamente David creció y avanzó bajo el liderazgo de Michael, ya que este le permitía pensar libremente y encontrar maneras de innovar los trabajos que hacía.


Para jugar al ajedrez como líderes, Elmore sugiere que debemos descubrir cuatro cualidades en cada persona:


  1. Fortalezas y debilidades: descubrir las cosas que los llenan de energía, donde pueden lucir, así como las cosas que desperdician su energía y su tiempo.

  2. Motivación: descubrir que motiva a cada uno. ¿Se trata de elogios verbales, tiempo con su líder, remuneración económica? ¿Qué los motiva?

  3. Personalidad: descubrir los distintos tipos de personalidad. ¿Son sanguíneos amorosos que buscan diversión? ¿Son coléricos determinados que saben lo que quieren? ¿Son flemáticos relajados? ¿O son melancólicos analíticos?

  4. Estilo de aprendizaje: descubrir como aprende cada uno. ¿Se trata de una persona analítica que busca información? ¿Es una persona práctica que necesita entrarle y hacerlo por si misma? ¿O es alguien que prefiere ver primero como lo hacen los demás?


Cuando nos enfocamos en las fortalezas y cualidades de cada persona, logramos muchas cosas. Para empezar dejamos de desperdiciar nuestro tiempo, tratando de cambiar a las personas. Por otro lado, creamos equipos interdependientes que juntos logran hacer mucho mas.


Capítulo tres, del libro "Habitudes: Images that form Leadership Habits and Attitudes #2" por el Dr. Tim Elmore. Foto: Vlada Karpovich.

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