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10.6 Los Globos Aerostáticos

Un domingo en la mañana del año 1993, cinco pasajeros y un piloto se subieron a un globo aerostático. Su destino era Aspen Valley, una de las mayores atracciones turísticas del estado de Colorado. Este tipo de tours eran muy comunes y el piloto estaba familiar con el área. Sin embargo durante esta mañana en particular, el globo estaba volando a una altura peligrosamente baja. Cuando la corriente de viento aumentó, el globo empezó a acercarse a un grupo de cables de electricidad. Aunque el piloto hizo lo posible por elevar al globo, era demasiado tarde y terminaron chocando contra la subestación. Tristemente todas las seis personas perdieron su vida. Aunque el piloto contaba con bastante experiencia, omitió una tarea fundamental: llenar suficientemente al globo para que pudiera subir a tiempo a una altura segura. Si el piloto hubiera rellenado el globo a tiempo, dicha tragedia se hubiera prevenido.


Un globo aerostático que no se rellena constantemente, tiende a caer y chocar. El hidrógeno no es solo una opción, sino una necesidad. Lo mismo sucede con las personas - todos necesitamos ser animados.


Como líderes, llenamos los globos de las otras personas cuando afirmamos su trabajo, cuando los animamos, cuando nos preocupamos de sus necesidades emocionales y les damos esperanza. No solamente se trata de crear buenos sentimientos, sino de ayudar a las demás personas a conquistar sus obstáculos, a ver una nueva perspectiva y a alcanzar su mayor potencial. Hay quienes dicen que "el ser animado es el oxígeno del alma".


Muchas veces quizás creemos que el ánimo es un lujo... que es bueno tenerlo, pero que de igual manera podemos sobrevivir sin el. Sin embargo, reportes de la guerra coreana indican lo contrario. Dicha guerra generó un gran número de prisioneros de guerra. Lo alarmante fue el número de soldados que terminaron muriendo o incluso tomando su propia vida. En comparación con otros campos de concentración, el trato fue mejor y por lo general sufrieron muy poca tortura física. El Dr. William E. Mayer se dio la tarea de investigar la razón. Su conclusión fue la siguiente: los soldados estaban muriendo porque habían perdido la esperanza. Aunque físicamente no les iba tan mal, los Coreanos del norte habían descubierto otra arma: evitar toda clase de apoyo emocional y retener cualquier clase de comentario positivo.


Los soldados solo recibían las cartas negativas de su casa, como noticias de alguna muerte, recordatorios de alguna deuda, etc. Todas las notas positivas o de ánimo eran retenidas por la guardia. Por si fuera poco, los obligaban a confesar sus pecados ante los otros prisioneros y los motivaban a dilatarse mutuamente. Llegó el momento donde se dejaron de preocupar, tanto por los demás como de si mismos. Incluso hubo soldados que se apartaron a una esquina donde se sentaron y esperaron su muerte.


Muchos de los soldados probablemente hubieran sobrevivido, si es que hubieran recibido alguna esperanza, alguna palabra de ánimo. Pero en la situación que enfrentaron, simplemente fueron muriendo poco a poco. Sus globos se fueron vaciando. No pudieron vivir de los complementos que habían recibido anteriormente. ¿Por que? Por que la gente nunca deja de necesitar el aliento y ánimo, así como los globos necesitan ser rellenados. Solo porque hemos animado a alguien en el pasado, no significa que ahora esta puesto de por vida. Las personas necesitan saber que les valoramos ahora, en este momento.


Donald Peterson, un ejecutivo de Ford, entendió este principió y desarrolló el hábito de dejar notas positivas para sus colegas de trabajo. Una vez dijo lo siguiente: "muchas veces las personas que nos agradan no tienen ninguna idea de lo que pensamos de ellos. Muchas veces pensamos no he dicho nada crítico, ¿por que debería decir algo positivo?" Nos olvidamos de que sin constante aliento y ánimo, los globos de las personas se van desinflando. Piense en esto: se dice que la razón #1 por la que las personas abandonan su lugar de trabajo, es porque no se sienten apreciadas. En EUA, el 61% de los empleados dicen que durante el último año no recibieron ninguna palabra de ánimo de su supervisor, gerente o patrón.


Recuerde esto, cada vez que nos relacionamos con otra persona, nos enfrentamos a una decisión: la podemos elevar o la podemos derrumbar. Si no la estamos animando conscientemente, puede ser que subconscientemente le estemos desanimando.


Capítulo seis, del libro "Habitudes: Images that form Leadership Habits and Attitudes #2" por el Dr. Tim Elmore. Foto: Francesco Ungaro

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