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22. Una Disculpa Apropiada

Como seres humanos, fuimos creados a la imagen de Dios. Esto nos dota de una inmensa dignidad y creatividad, así como una capacidad para hacer cosas extraordinarias y altruistas. Al mismo tiempo vivimos en un mundo quebrantado. Incluso como personas, nos falta mucho para ser perfectos y tarde o temprano vamos a cometer errores, equivocarnos, hacer mal las cosas y terminar por lastimar a otras personas. También como líderes nos vamos a equivocar o quedar mal. Para la gran mayoría, nos cuesta aceptar esta realidad y es difícil reconocerlo ante otras personas y ofrecer una disculpa genuina. Muchas veces lo más fácil es culpar a otros, ignorar la situación, dejarla en el rincón, barrerla bajo la alfombra con la esperanza de que esta desaparezca, o esperar que otras personas tomen iniciativa. ¿Pero son estas reacciones apropiadas para un líder?


De acuerdo con el autor Carey Nieuwhof, un líder maduro asume su responsabilidad, reconoce su parte en algún problema o conflicto y toma iniciativa en ofrecer una disculpa. Con esto en mente, comparte algunas prácticas o sugerencias, que nos pueden ayudar al ofrecer una disculpa.

  1. Se el primero en disculparte. No esperes a que otros tomen iniciativa. Si tu eres el líder, toma la iniciativa y discúlpate tu primero. Al hacerlo, puede ser que rompas el hielo y des permiso para que las otras personas también asuman responsabilidad por su parte y que empiecen a mejor las cosas.

  2. Dilo en persona, pero si no puedes, tampoco lo pospongas. Al disculparnos con alguien, lo ideal es verlos a los ojos a la persona y reconocer donde fallamos o actuamos mal. Pero si no volverás a ver a la persona por algún tiempo y sabes que se quedaron mal las cosas, no lo pospongas. Habla por teléfono o deja un mensaje, pero sea lo que sea, asuma responsabilidad y actúa pronto.

  3. Se específico al explicar en qué te equivocaste. Los líderes maduros analizan las situaciones complicadas y buscan entender que pasó y que pudieran haber hecho diferente para que algo similar no vuelva a suceder. En vez de ofrecer una simple disculpa superficial, buscan entender lo que implicó para las demás personas, asumir responsabilidad por su parte en el conflicto y reconocer el dolor o dificultad que causaron, para luego ofrecer una disculpa apropiada.

  4. No defiendas. Muchas veces queremos defendernos y culpar a los demás - deslindarnos de la responsabilidad. Pero eso no ayuda a nadie. Simplemente asume responsabilidad por lo que es tuyo y discúlpate.

  5. No te justifiques. Quizás este punto esté muy ligado al previo, pero es muy natural que busquemos justificar nuestros errores. Sin embargo, una justificación no cambia el hecho de que nos equivocamos o quedamos mal. Aunque expliques tu situación, no lo uses para justificar el resultado final. Aun así, debes asumir responsabilidad por lo que salió mal. Quizás digas "yo estaba muy cansado, pero lo que hice no fue correcto y por ello me disculpo."

Carey no lo menciona, pero algo que yo he notado es que, al disculparnos, no siempre vamos a encontrar la respuesta que esperamos. Hay que ser conscientes que, dependiendo de la situación, puede ser que la otra persona requiera de tiempo para procesar nuestra disculpa y superar la herida. Eso es normal, ya que el perdón es un proceso. Por ello debemos de estar pacientes y dispuestos a dar el tiempo adecuado a la situación.


Disculparnos, nunca es fácil. Pero donde lo hacemos, crecemos como líderes, seguimos aprendiendo y sinceramente nos ganamos el respeto.


Estas ideas fueron tomadas del blog de Carey Nieuwhof, titulado "5 Keys to a Great Apology". Foto: Brett Jordan

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